jueves, 19 de noviembre de 2015

HISTORIA DE UN CAPRICHO (SEGUNDA PARTE)

Buen día!!! ¿Como estáis llevando la semana? yo aprovechando este tiempo tan atípico y recorriendo diversos parques y jardines de la ciudad para disfrutar del solecito, el, ejem, calor, los colores y, en fin, el otoño. Así que en breve podréis ver en detalle mis andanzas y fotos de estos días ;) 

Hoy estoy de nuevo con vosotros para terminar de contaros la historia del Capricho. 



Si recordáis, nos quedamos en 1834, cuando la Duquesa falleció y su nieto, Don Pedro Téllez-Girón y Beaufort, XI Duque de Osuna, se hizo cargo del jardín; no solo lo mantuvo en buen estado,  sino que además introdujo mejoras y varios elementos importantes que todavía hoy se pueden ver en el jardín, de los que os hablaré en futuras entradas.


Don Pedro Téllez-Girón y Beaufort, XI Duque de Osuna. Federico de Madrazo. 1820

Don Pedro fue el Duque y propietario de la Alameda hasta 1844, cuando un día que estaba recluido en la Alameda, sin deseos de ver a nadie llegó de visita su prima Doña Inés, de la que estaba enamorado, pero le informaron de que el Duque no quería ser molestado, así que se marchó de vuelta a Madrid. Cuando él se enteró de lo que había pasado salió tras ella, y durante la "persecución" sufrió un ataque cerebral y murió poco después. 

Y así, la finca de la Alameda, además de todas las demás propiedades y títulos, pasó a ser del hermano menor de Don Pedro, Don Mariano, que al ser el segundo hijo había hecho carrera militar, y al convertirse en XII Duque de Osuna comenzó la carrera diplomática.


Don Mariano Téllez-Girón y Beaufort, XII Duque de Osuna. Ramón Soldevilla y Trepat. 

Fue enviado en representación de España a numerosos actos en diversas capitales europeas, entre ellos, la coronación de la Reina Victoria en Inglaterra o los funerales de Wellington. 
Durante años llevó una vida de ostentación y despilfarro que hizo que agotara su fortuna y contrajera cuantiosas deudas. Por ello, tras su muerte en 1882, sin descendencia y completamente arruinado, se declaró la suspensión de pagos por el Banco de Castilla y durante años se sucedieron una serie de procedimientos judiciales por las reclamaciones de los obligacionistas.    
Finalmente, en 1894, se incautaron y pusieron a la venta los bienes de la casa Osuna. Tuvo entonces lugar una subasta pública en la que se vendió todo el patrimonio artístico, cuadros, esculturas, grabados... y los diversos palacios y fincas, entre las que se encontraba la Alameda, que fue vendida en 1900.

La compró Gustavo Bauer, adjunto y sucesor del Barón Weiseweiller, representante de los Rothschild en España. La familia pasaba las primaveras en la finca, que fue restaurada y equipada con mobiliario y decoración conforme a la época de su construcción. 


Juan Ignacio Bauer López. Autor y fecha desconocidos 

En 1934, el Patronato para la Conservación y Protección de Jardines de España logró que el jardín de la Alameda de Osuna fuera declarado jardín artístico, quedando entonces bajo la tutela del Estado y bajo la supervisión del Patronato. 

Con el inicio de la guerra en julio de 1936, la Alameda fue incautada por las autoridades republicanas, y en noviembre de ese año se creó una Junta de Defensa presidida por el general Miaja que se asentó en la Alameda, recibiendo esta el nombre táctico de "Posición Jaca".

El general Miaja en El Capricho. ABC. 7 noviembre 1936

Por ello se realizaron en la Alameda importantes obras de superficie y en el subsuelo. En superficie se adaptó el palacio para usarlo como cuartel general, locales para los servicios de comunicaciones, comedor, etc. Se construyeron pabellones para alojar a la tropa, el personal, el botiquín y otros servicios y otro pabellón, con forma de torpedero de guerra, para instalar una estación de reserva para la radio. 
Las obras subterráneas son las conocidas como "El refugio de Miaja", "La galería de escape" y "El polvorín", que discurren por gran parte del jardín. 
En 1940, tras el fin de la guerra, se devolvió la propiedad a la familia Bauer, que vendió la finca a la Inmobiliaria Alameda en 1946.




Años después, el 12 de diciembre de 1975, el Ayuntamiento de Madrid adquirió la propiedad. A lo largo de los años siguientes se llevaron actuaciones diversas fases de restauración en el jardín, iniciándose la primera entre 1978 y 1980, coincidiendo con su apertura al público el 10 de noviembre de 1978.
En 1986 se puso en marcha la escuela-taller Alameda de Osuna, en la que se impartían una serie de talleres de aprendizaje de materias vinculadas a los trabajos a realizar, a la vez que se llevaban a cabo dichos trabajos. 
La escuela-taller fue disuelta en 1992, y comenzó un periodo en el que, aparte del mantenimiento general del jardín, se llevaron a cabo diversas actuaciones como las obras del palacio y la casa de oficios, diversos caprichos, se instaló riego automático, etc.
Finalmente, el 2 de julio de 2001 se presentaron públicamente las obras llevadas a cabo.

Y desde entonces el jardín a estado siendo constantemente conservado y restaurado. 


Sí quiero comentaros que el año pasado se volvió a colocar en el jardín el busto de la Duquesa que Don Pedro mandó hacer y que llevaba desaparecido años, también fue donada una réplica de la Venus que se creó para el templete, (y cuyo original pertenece a Alicia Koplowitz) que permanece en el interior del abejero, donde fue colocada la original en su día por deseo de la Duquesa. 

Y en fin, esta es la historia de este maravilloso jardín, entiendo que leerla así de golpe puede ser un poco hueso, pero espero que más adelante, cuando os hable del jardín en si, os despierte la curiosidad suficiente para volver aquí y releer lo que os cuento, y por supuesto ir a visitar El Capricho...

Aquí os dejo por hoy, un beso enorme y hasta la próxima! ;)





miércoles, 11 de noviembre de 2015

HISTORIA DE UN CAPRICHO (PRIMERA PARTE)

Buenos días!!! Después de más de un mes sin dar señales de vida vuelvo llena de ideas, proyectos y ganas de escribir y contaros lo que me ronda por la cabeza. 

"¿Y donde ha estado?" os preguntaréis... 
Pues con un brazo roto. Una, que va por la vida pensando en sus cosas y mirando al tendido (como diría mi padre). El caso es que una tarde iba tan tranquila por la calle, caminando junto a la Quinta de los Molinos y preguntándome si tenía tiempo de entrar y dar un paseito y hacer unas fotos cuando, de repente, pegué un tropezón con la acera y, a cámara lenta, caí cual árbol en medio del bosque. "Tiiiiimmmmmbbbbbeeeeeerrrrrr!!!!!"
Total, que como resultado, una fractura en la cabeza del radio y varias semanas con el brazo escayolado. En fin, cosas que pasan...
El caso es que ya me han quitado la escayola (yuju!!!!) y con la rehabilitación he recuperado movilidad y fuerza, así que hoy vuelvo a escribiros...

Y precisamente hoy es un día muy significativo para mí, porque justo hace dos años que murió mi abuela María Luz. 
¿Sabéis esas personas que marcan de una forma tan significativa tu vida en millones de pequeñas cosas que sabes que sin ellas habrías sido alguien totalmente distinto? Pues mi abuela ha sido una de esas personas para mi, bueno, y para mi hermana. 


Mi madre falleció cuando éramos pequeñas, y mi abuela se puso el mundo por montera y decidió que ella se iba a hacer cargo de enseñarnos todo lo importante de la vida y a cubrir ese hueco en presencia y (sobretodo) cariño que había quedado vacante. 

Sinceramente pienso que nadie podría haberlo hecho mejor, gracias a esos años que pasamos juntas pudimos conocerla bien y tenemos millones de momentos para recordar y atesorar, los cuentos de Simbad el marino en la hora del baño, los esmaltes de uñas de Elizabeth Arden, esos días de lluvia aprendiendo a jugar al tute con un libro que ninguna de las tres entendíamos, las horas y horas cocinando con delantal y libreta para aprender las recetas imprescindibles  y las horas y horas en el jardín, regando, echando de comer a las picazas, paseando, o cortando flores, cuando me obligaba a ponerme unos guantes que me quedaban gigantes porque no quería que me hiciese daño en las manos y me daba unas tijeras de podar que eran de todo menos seguras (contradicciones de mi abuela). 


Es ella quien despertó a la jardinera que llevo dentro, y por eso hoy, y para ella, voy a comenzar a hablaros de un jardín que significa mucho para mi, ya que fue protagonista de mi Proyecto Fin de Carrera, con el que me convertí en ingeniera. 

El Capricho de la Alameda de Osuna.


Sé que se han escrito y leído páginas y páginas sobre este jardín, la verdad es que lo merece, pero yo, salvo ese tocho que ahora pertenece a la UPM, aún no he escrito nada sobre él, así que espero que me disculpéis la repetición y os quedéis conmigo...

Mi historia comienza con don Pedro Alcántara Téllez-Girón y Pacheco (1755), segundo hijo del Duque de Osuna, y su prima doña María Josefa de la Soledad Alonso Pimentel Téllez-Girón (1752), quienes estaban prometidos. 

María Josefa había heredado numerosos títulos debido a la muerte de su padre y hermanos, entre ellos el de Condesa-duquesa de Benavente, y todas las propiedades que les correspondían. 

Se concertó el matrimonio entre ambos porque como él era segundo hijo, no heredaría títulos que pudiesen sobrepasar a los de ella. Sin embargo, semanas antes de la boda falleció el primogénito de los Osuna, pasando a ser don Pedro el heredero. Ante este acontecimiento, la madre de doña Josefa trató de cancelar la boda, pero ellos siguieron adelante y se casaron el 19 de diciembre de 1771, uniendo así a dos de las familias más importantes de España. 



Ambos eran personas cultas e instruídas, sentían gran afición por la lectura y su biblioteca tenía más de 60.000 volúmenes de temas muy variados, como ciencia, historia, poesía, etc. Tenían un permiso especial para tener toda clase de libros, y tras un tiempo lograron abrir esta al público, siendo la suya una de las primeras bibliotecas públicas de España. 
Además eran aficionados a la música y tenían una orquesta particular para amenizar sus reuniones y su biblioteca musical estaba abastecida con piezas de Haydn, Boccherini, Rossetti, Marmoy, Mozart y otros. El mismo Boccherini estuvo contratado por los Duques para dirigir su orquesta y Haydn les enviaba todas aquellas composiciones que realizaba que no fueran encargos para otros. 
Cabe destacar la larga y estrecha relación de los Duques con Goya, del que eran mecenas y protectores. El pintor realizó numerosos retratos de los miembros de la familia, y algunas de sus obras más representativas fueron pintadas para ellos. 

En 1779, los duques arrendaron una casa de recreo con huerta en la Alameda de Canillejas, se piensa que eligieron este emplazamiento, aparte de por la calidad de las tierras y la presencia de abundante agua, por su proximidad al castillo de Barajas, donde estuvo prisionero el III Duque de Osuna, Virrey de Nápoles, durante los reinados de Felipe III y Felipe IV. Y el interés de la Duquesa por la finca creció hasta tal punto, que en 1783 la compraron, iniciando así la creación de "el capricho" de la Duquesa, como ella misma lo llamaba. 


A pesar de que poco a poco se iban realizando mejoras y ampliaciones en la finca, lo que realmente quería la Duquesa era un jardín de recreo, una folie, un decorado para jugar con sus amigos, hacer fiestas y disfrutar de la naturaleza, siguiendo así las corrientes paisajistas que llegaban de Europa. 
Es por ello que en 1784 le encargó a Pablo Boutelou, integrante de una de las más importantes dinastías de jardineros en España de los siglos XVIII y XIX, que trazase un jardín anglo-chino para la Alameda. 
El diseño que ideó Boutelou consistía en una serie de elementos paisajistas con árboles y praderas, rodeados por el trazado regular de las huertas existentes. 
Aunque las obras del jardín se iniciaron siguiendo el diseño de Boutelou este no siguió trabajando para la Duquesa, ya que ella exigía una exclusividad que aquel no podía darle.  


Así que se contrató a Jean Baptiste Mulot, procedente del Petit Trianon de Versalles, para ejecutar el proyecto. Permaneció tres años en la Alameda, pero no consta ningún proyecto firmado por él, por lo que se piensa que se llevó a cabo el que realizó Boutelou o lo ideado por la Duquesa. 

Tras la marcha de Mulot no se contrató a otro jardinero hasta 1795, cuando llegó Pedro Prevost, que permaneció en la finca hasta 1812, cuando falleció defendiendo la propiedad de los franceses. Su papel en el jardín fue de gestor-administrador y encargado de las plantaciones y del mantenimiento en general.  
Poco después de la llegada de Prevost fue contratado uno de los personajes más destacados en la historia de la Alameda, Angel María Tadey, un decorador y pintor de teatros italiano que acabó siendo "el hombre para todo", decorador, pintor, arquitecto, administrador y hombre de confianza de la Duquesa. Es el autor, entre otras cosas, de las arquitecturas efímeras y numerosas pinturas murales con trampantojos en los caprichos. 


De esta manera, entre Boutelou, Mulot, Prevost, Tadey y diversos arquitectos y artesanos, el jardín fue tomando cuerpo, a imagen de la Duquesa, que dejó claramente su impronta en él. 

El periodo más importante de la creación del jardín está comprendido entre 1783 y 1800, ya que durante estos años se construyeron el palacio y los caprichos.  

Además, hasta su muerte, la Duquesa se encargó de enriquecer la flora del jardín, y puso gran interés en la búsqueda de plantas, la aclimatación de especies nuevas, el intercambio de ejemplares con conocidos y la compra de plantas en el extranjero. De hecho, incluso tras su muerte salieron a lo largo de los años hacia otras propiedades plantas de los viveros del jardín, inclusive a los Reales Sitios.

 

La Duquesa falleció en 1834, y su nieto, don Pedro Téllez-Girón y Beaufort, XI Duque de Osuna tras la muerte de su padre en 1820, recibió, entre otras cosas, la propiedad de la Alameda. 

Y eso es todo por hoy, como habréis visto en el título, he decidido hacer varias partes con la historia y recorrido por El Capricho, creo que necesita una revisión detallada, y por ello extensa.
Así que como no quiero pecar de exagerada voy a hacer una pausa aquí y ya en la próxima entrada os contaré qué fue de la familia Osuna y del Capricho.

Hasta pronto!!! ;)

martes, 6 de octubre de 2015

EL OTOÑO EN JAIZKIBEL

El pasado 4 de octubre fue la festividad de San Francisco de Asís, una fecha señalada para mi puesto que es el Santo patrón de los ingenieros de montes, como yo, y de los veterinarios, como mi amiga Beti, entre otros. 

No se como lo celebrarán los demás, pero los ingenieros de montes tenemos varias actividades organizadas por el Colegio y la Escuela de Madrid; graduaciones, entregas de premios, nombramientos de ingenieros de montes de honor, misa en la Basílica de San Francisco el Grande, plantación de árboles, etc. Vamos, que se celebra por todo lo alto.

Yo este año lo he pasado en el mejor sitio del mundo, en el monte. 


El monte Jaikibel está en la costa de Guipúzcoa, al oeste de la desembocadura del río Bidasoa. 
En él se pueden encontrar una gran variedad de comunidades vegetales, desde el bosque atlántico, con robles, arces, castaños, avellanos, etc. pasando por repoblaciones de pino de Monterrey, prados formados por diversas herbáceas y grandes extensiones pobladas por helechos y tojos. 



En su vertiente norte, compuesta básicamente por acantilados que caen hacia el mar Cantábrico, se encuentran diversas vaguadas donde permanecen a salvo de los múltiples incendios que ha sufrido el monte varios helechos extremadamente raros propios de climas más cálidos y otras especies características de lugares turbosos como musgos del género Sphagnum, plantas carnívoras como Drosera intermedia, Drosera rotundifolia y Pinguicula lusitanica u orquídeas como Spiranthes aestivalis.



Además, muchas aves migratorias lo utilizan, junto con el estuario del Bidasoa, como lugar de paso o de refugio invernal, como la espátula, el colimbo ártico , el colimbo chico y el colimbo grande
También es el lugar donde viven y se reproducen otras aves marinas, como el cormorán grande o la gaviota patiamarilla.


Para mi, siempre ha sido un lugar mágico y lleno de belleza, que redescubrí el año que estudié botánica y zoología y pude poner nombre a todo lo que me rodeaba. De hecho casi la mitad de mi herbario salió de aquí, ejem. 


Y cada vez que voy es conocido y desconocido a la vez, porque me siento como si volviera a casa y aguarda lleno sorpresas que me maravillan. 



Así que voy a aprovechar el Cántico de las Criaturas, escrito por San Francisco de Asis en 1225, para enseñaros algunas de las fotos que hice, porque yo no podría expresarme mejor de lo que él lo hizo para decir cómo me hace sentir este lugar. 

Altísimo y omnipotente buen Señor,
tuyas son las alabanzas,
la gloria y el honor y toda bendición.
A ti solo, Altísimo, te convienen
y ningún hombre es digno de nombrarte.


Alabado seas, mi Señor,
en todas tus criaturas,
especialmente en el Señor hermano sol,
por quien nos das el día y nos iluminas.
Y es bello y radiante con gran esplendor,
de ti, Altísimo, lleva significación.


Alabado seas, mi Señor,
por la hermana luna y las estrellas,
en el cielo las formaste claras y preciosas y bellas.


Alabado seas, mi Señor, por el hermano viento
y por el aire y la nube y el cielo sereno y todo tiempo,
por todos ellos a tus criaturas das sustento.


Alabado seas, mi Señor, por el hermano fuego,
por el cual iluminas la noche,
y es bello y alegre y vigoroso y fuerte.


Alabado seas, mi Señor,
por la hermana nuestra madre tierra,
la cual nos sostiene y gobierna
y produce diversos frutos con coloridas flores y hierbas.


Alabado seas, mi Señor,
por aquellos que perdonan por tu amor,
y sufren enfermedad y tribulación;
bienaventurados los que las sufran en paz,
porque de ti, Altísimo, coronados serán.


Alabado seas, mi Señor,
por nuestra hermana muerte corporal,
de la cual ningún hombre viviente puede escapar.
Ay de aquellos que mueran
en pecado mortal.


Bienaventurados a los que encontrará
en tu santísima voluntad
porque la muerte segunda no les hará mal.
Alaben y bendigan a mi Señor
y denle gracias y sírvanle con gran humildad.




lunes, 28 de septiembre de 2015

UN JARDÍN FRANCÉS EN LA VILLA DE PARÍS

La Plaza de la Villa de París está situada entre las calles del General Castaños, Orellana y Marqués de la Ensenada. 
En ella se encuentran, a parte del Tribunal Supremo, la Audiencia Nacional, el Centro Colón y la Alianza Francesa, además de las preciosas casas construídas, en su mayoría, a finales del siglo XIX y principios del XX.


Se encuentra en los terrenos del antiguo Convento de las Salesas Reales, fundado en 1748 por Bárbara de Braganza, esposa de Fernanzo VI, más concretamente, sobre el antiguo Jardín de la Reina.  


El proyecto original del convento fue obra de François Carlier, hijo del escultor y jardinero René Carlier, y fue realizado por Francisco Moradillo. 
El conjunto estaba formado por el monasterio, la iglesia y los jardines. Del mismo, el 80% de la superficie estaba ocupada por espacios verdes, un huerto, la huerta del convento, el jardín de secano, una pradera y el Jardín de la Reina, además de dos claustros. 

Fuente: Arte en Madrid
Frente a las habitaciones de Bárbara de Braganza se situó el Jardín de la Reina, de estilo francés, con trazado geométrico y formado por parterres de broderie circundados por caminos de grava o piedra. En la zona más próxima a la fachada había una fuente, en el centro del paseo que dividía el jardín. 


En la zona del huerto de frutales y la huerta de vegetales había dos ermitas y otras construcciones, como la casita del jardinero, varios estanques, una pradera y arboledas junto a la tapia que proporcionaban intimidad. 
Los jardines estaban adornados con templetes, pérgolas, placitas, bosquecillos, fuentes, estanques y norias. 

En el Claustro Mayor había cuatro parterres con una fuente de mármol en el centro. Allí también se colocó, durante el reinado de Carlos III, la estatua de Fernando VI, realizada por Olivieri para la Fuente del Rey de Aranjuez, donde estuvo desde 1752 hasta su traslado al convento. Hoy se encuentra en la Plaza.


En 1870 se convirtió el edificio del convento en el Palacio de Justicia, y en 1884 se abrieron al público los jardines de la Plaza del Palacio de Justicia, como se llamaba entonces, colocándose en ella la estatua de Fernando VI y otra de su esposa, creada ex profeso por Mariano Benlliure. 


En 1905, Monsieur Émile Loubet, Presidente de la República Francesa, visitó la Plaza; y con motivo de esta visita su nombre fue cambiado a Plaza de la Villa de París. 


A pesar de que a lo largo de su historia ha pasado por varias intervenciones, una de las más destacadas la construcción de un aparcamiento subterráneo en 1976, ha conservado la esencia del estilo francés con que fue proyectada. 


Está dividida en dos zonas rectangulares y simétricas por un eje principal que parte del Palacio de Justicia, adornado por una alineación de laureles (Laurus nobilis) podados con forma de cono. 


Los espacios están delimitados por setos de aligustre (Ligustrum japonicum), y rodeados por alineaciones de plátanos de sombra (Platanus hibrida). Entre estos setos de aligustre se pueden encontrar algunos ejemplares de adelfa (Nerium oleander) y evonimo (Euonymus japonicus). 
A parte de los árboles y arbustos mencionados, hay distribuidos por la Plaza numerosos bancos, un parque infantil, una zona de perros, una fuente y farolas de forja negras. 


Según el Plan General de Ordenación Urbana, la Plaza de la Villa de París tiene el máximo nivel de protección entre los Parques y Jardines de Interés, ya que se considera un elemento urbano singular, de interés histórico-artístico.


La verdad es que es una Plaza que conozco desde siempre, como es la única zona verde en una gran extensión de los barrios de Justicia y Almagro, muchos niños de los alrededores hemos jugado allí de pequeños. Y debo decir que me da mucha pena el estado en el que está, da una sensación de dejadez y desastre enorme, no hay flores en los parterres que rodean las estatuas, no hay casi gente sentada en sus bancos, ni paseando entre los árboles, ni niños jugando. 
Puede deberse (espero) a que hace poco han acabado las obras de la Audiencia Nacional y la plaza se va recuperando poco a poco hacia su estado anterior, habrá que esperar... 


En cualquier caso es un espacio con una gran carga histórica, y además, uno de los últimos jardines públicos regulares creados tras pasar la moda del Jardín Francés del siglo XVIII, y según he leído, los vecinos están luchando con uñas y dientes para conservarla y mejorarla, lo cual merece totalmente.  

Fuente: Arte en Madrid 

lunes, 21 de septiembre de 2015

LA ARTISTA DE LOS HELECHOS


Fuente: helenahpornsiri.com

Helen Ahpornsiri nació y reside en East Sussex (Reino Unido). Es licenciada en ilustración por la Universisdad de Falmouth desde 2009 y ha trabajado en numerosos y variados proyectos creativos, haciendo tarjetas de felicitación para Marks and Spencer, flores de papel para Harrods y diseñando los menús de The Coach, entre otros. 
Asimismo ha formado parte de diversas exposiciones en varias galerías, siendo las más recientes la Rye Art Gallery y la Alter Ego Gallery. 
A lo largo de su trayectoria ha trabajado con distintos materiales, papel, tinta, tela y hojas prensadas. 

Fuente: helenahpornsiri.com

Empleando pequeños trozos de tallos y hojas de helechos de formas y colores variados crea preciosas piezas que contienen toda la esencia y magia del bosque. 

Fuente: instagram.com/helenahpornsiri

Comenzó a hacer estas piezas por casualidad, explorando los bosques cercanos a su casa desarrolló una obsesión por la flora local, y así, fue recogiendo, buscando y prensando los helechos que encontraba en sus paseos. 

Fuente: instagram.com/helenahpornsiri

Pronto comenzó a crear intrincados diseños con hojas que, tras prensar durante al menos un mes, corta y arregla con cuidado. 

Fuente: instagram.com/helenahpornsiri

Su trabajo está inspirado en la Pteridomanía (Fern Madness o Fern Craze) del siglo XIX, cuando las artes decorativas representaban helechos en cerámica, vidrio, metal, textiles, madera, papel impreso y escultura, además de existir un intenso interés en coleccionar especímenes del mundo natural. 

Fuente: instagram.com/helenahpornsiri

Sus láminas se presentan como giclées (reproducciones por chorro de tinta) de los originales de hojas prensadas, ya que estos se degradan con el tiempo. 

Fuente: instagram.com/helenahpornsiri

Su trabajo me gusta muchísimo, la verdad es que siempre me maravilla el talento de la gente y lo que sale de él. Nunca te paras a pensar que las cosas más sencillas y (aparentemente) insignificantes pueden dar lugar a algo tan bonito y con tanto encanto.

Fuente: instagram.com/helenahpornsiri

Las láminas de Helen se pueden comprar en etsy y las fotos de las mismas están en su página web y las diversas redes sociales que tiene. 

Fuentes: