lunes, 28 de septiembre de 2015

UN JARDÍN FRANCÉS EN LA VILLA DE PARÍS

La Plaza de la Villa de París está situada entre las calles del General Castaños, Orellana y Marqués de la Ensenada. 
En ella se encuentran, a parte del Tribunal Supremo, la Audiencia Nacional, el Centro Colón y la Alianza Francesa, además de las preciosas casas construídas, en su mayoría, a finales del siglo XIX y principios del XX.


Se encuentra en los terrenos del antiguo Convento de las Salesas Reales, fundado en 1748 por Bárbara de Braganza, esposa de Fernanzo VI, más concretamente, sobre el antiguo Jardín de la Reina.  


El proyecto original del convento fue obra de François Carlier, hijo del escultor y jardinero René Carlier, y fue realizado por Francisco Moradillo. 
El conjunto estaba formado por el monasterio, la iglesia y los jardines. Del mismo, el 80% de la superficie estaba ocupada por espacios verdes, un huerto, la huerta del convento, el jardín de secano, una pradera y el Jardín de la Reina, además de dos claustros. 

Fuente: Arte en Madrid
Frente a las habitaciones de Bárbara de Braganza se situó el Jardín de la Reina, de estilo francés, con trazado geométrico y formado por parterres de broderie circundados por caminos de grava o piedra. En la zona más próxima a la fachada había una fuente, en el centro del paseo que dividía el jardín. 


En la zona del huerto de frutales y la huerta de vegetales había dos ermitas y otras construcciones, como la casita del jardinero, varios estanques, una pradera y arboledas junto a la tapia que proporcionaban intimidad. 
Los jardines estaban adornados con templetes, pérgolas, placitas, bosquecillos, fuentes, estanques y norias. 

En el Claustro Mayor había cuatro parterres con una fuente de mármol en el centro. Allí también se colocó, durante el reinado de Carlos III, la estatua de Fernando VI, realizada por Olivieri para la Fuente del Rey de Aranjuez, donde estuvo desde 1752 hasta su traslado al convento. Hoy se encuentra en la Plaza.


En 1870 se convirtió el edificio del convento en el Palacio de Justicia, y en 1884 se abrieron al público los jardines de la Plaza del Palacio de Justicia, como se llamaba entonces, colocándose en ella la estatua de Fernando VI y otra de su esposa, creada ex profeso por Mariano Benlliure. 


En 1905, Monsieur Émile Loubet, Presidente de la República Francesa, visitó la Plaza; y con motivo de esta visita su nombre fue cambiado a Plaza de la Villa de París. 


A pesar de que a lo largo de su historia ha pasado por varias intervenciones, una de las más destacadas la construcción de un aparcamiento subterráneo en 1976, ha conservado la esencia del estilo francés con que fue proyectada. 


Está dividida en dos zonas rectangulares y simétricas por un eje principal que parte del Palacio de Justicia, adornado por una alineación de laureles (Laurus nobilis) podados con forma de cono. 


Los espacios están delimitados por setos de aligustre (Ligustrum japonicum), y rodeados por alineaciones de plátanos de sombra (Platanus hibrida). Entre estos setos de aligustre se pueden encontrar algunos ejemplares de adelfa (Nerium oleander) y evonimo (Euonymus japonicus). 
A parte de los árboles y arbustos mencionados, hay distribuidos por la Plaza numerosos bancos, un parque infantil, una zona de perros, una fuente y farolas de forja negras. 


Según el Plan General de Ordenación Urbana, la Plaza de la Villa de París tiene el máximo nivel de protección entre los Parques y Jardines de Interés, ya que se considera un elemento urbano singular, de interés histórico-artístico.


La verdad es que es una Plaza que conozco desde siempre, como es la única zona verde en una gran extensión de los barrios de Justicia y Almagro, muchos niños de los alrededores hemos jugado allí de pequeños. Y debo decir que me da mucha pena el estado en el que está, da una sensación de dejadez y desastre enorme, no hay flores en los parterres que rodean las estatuas, no hay casi gente sentada en sus bancos, ni paseando entre los árboles, ni niños jugando. 
Puede deberse (espero) a que hace poco han acabado las obras de la Audiencia Nacional y la plaza se va recuperando poco a poco hacia su estado anterior, habrá que esperar... 


En cualquier caso es un espacio con una gran carga histórica, y además, uno de los últimos jardines públicos regulares creados tras pasar la moda del Jardín Francés del siglo XVIII, y según he leído, los vecinos están luchando con uñas y dientes para conservarla y mejorarla, lo cual merece totalmente.  

Fuente: Arte en Madrid 

lunes, 21 de septiembre de 2015

LA ARTISTA DE LOS HELECHOS


Fuente: helenahpornsiri.com

Helen Ahpornsiri nació y reside en East Sussex (Reino Unido). Es licenciada en ilustración por la Universisdad de Falmouth desde 2009 y ha trabajado en numerosos y variados proyectos creativos, haciendo tarjetas de felicitación para Marks and Spencer, flores de papel para Harrods y diseñando los menús de The Coach, entre otros. 
Asimismo ha formado parte de diversas exposiciones en varias galerías, siendo las más recientes la Rye Art Gallery y la Alter Ego Gallery. 
A lo largo de su trayectoria ha trabajado con distintos materiales, papel, tinta, tela y hojas prensadas. 

Fuente: helenahpornsiri.com

Empleando pequeños trozos de tallos y hojas de helechos de formas y colores variados crea preciosas piezas que contienen toda la esencia y magia del bosque. 

Fuente: instagram.com/helenahpornsiri

Comenzó a hacer estas piezas por casualidad, explorando los bosques cercanos a su casa desarrolló una obsesión por la flora local, y así, fue recogiendo, buscando y prensando los helechos que encontraba en sus paseos. 

Fuente: instagram.com/helenahpornsiri

Pronto comenzó a crear intrincados diseños con hojas que, tras prensar durante al menos un mes, corta y arregla con cuidado. 

Fuente: instagram.com/helenahpornsiri

Su trabajo está inspirado en la Pteridomanía (Fern Madness o Fern Craze) del siglo XIX, cuando las artes decorativas representaban helechos en cerámica, vidrio, metal, textiles, madera, papel impreso y escultura, además de existir un intenso interés en coleccionar especímenes del mundo natural. 

Fuente: instagram.com/helenahpornsiri

Sus láminas se presentan como giclées (reproducciones por chorro de tinta) de los originales de hojas prensadas, ya que estos se degradan con el tiempo. 

Fuente: instagram.com/helenahpornsiri

Su trabajo me gusta muchísimo, la verdad es que siempre me maravilla el talento de la gente y lo que sale de él. Nunca te paras a pensar que las cosas más sencillas y (aparentemente) insignificantes pueden dar lugar a algo tan bonito y con tanto encanto.

Fuente: instagram.com/helenahpornsiri

Las láminas de Helen se pueden comprar en etsy y las fotos de las mismas están en su página web y las diversas redes sociales que tiene. 

Fuentes: 

lunes, 14 de septiembre de 2015

UN JARDÍN EN LA PLAZA DE GUIPÚZCOA DE SAN SEBASTIÁN

En pleno centro de San Sebastián, a una manzana del Hotel Maria Cristina, se encuentra la Plaza de Guipúzcoa. 



Fue el primer parque público que se construyó en San Sebastián, como parte del ensanche de la ciudad proyectado por Antonio de Cortázar en los años 1860. 
Sus jardines son obra del jardinero Pierre Ducasse, nacido en Bayona y formado en Versalles, que realizó un diseño de estilo paisajista romántico, con un trazado sinuoso y elementos característicos de la época. 




Como telón de fondo tiene la sede de la Diputación Foral de Guipúzcoa, un edificio de estilo neoclásico que presenta los bustos de marineros guipuzcoanos ilustres en su fachada. 

En el jardín se pueden encontrar diversos elementos de interés, como el reloj floral, que se puede ver en la primera fotografía.

El templete meteorológico llama mucho la atención, fue un obsequio de José Otamendi al Ayuntamiento de la ciudad en 1879, y en él se podía, y se puede, leer una gran cantidad de información, tal como la altura barométrica media (presión atmosférica), latitud de San Sebastián, longitud de la ciudad contada desde el meridiano de Madrid, San Fernando y París, temperatura media a la sombra, temperatura máxima media anual al sol, declinación de la aguja imantada en San Sebastián en esa fecha (diferencia entre el norte geográfico y el norte magnético) y la altura media vertical del agua que cae en San Sebastián, entre otras. 



El señor Otamendi también regaló una mesa horaria que, al igual que el templete, se encuentra en el jardín. Esta indica las diferencias horarias de San Sebastián con diversas capitales del mundo, así como las distancias kilométricas y la variación de la salida y puesta del sol según las estaciones del año.
El tablero original era de mármol negro, pero luego se sustituyó por uno blanco tras una serie de arreglos realizados por el hijo de Otamendi.
Con el tiempo la placa se había desgastado hasta tal punto que no se podía leer el grabado y, finalmente, este año se ha podido restaurar gacias a Iñaki Larrañaga, un ciudadano aficionado a los jardines históricos que localizó el diseño original.  

Fuente: El Diario Vasco
Escondido entre los parterres y árboles del jardín está el monumento al pianista y compositor donostiarra Jose María Usandizaga, considerado, junto a Jesús Guridi, el padre de la ópera vasca. 


Además, el jardín está lleno de gran cantidad y variedad de árboles, flores y plantas, que rodean el pequeño lago que conecta con el estanque donde viven patos y cisnes.


Asíse pueden encontrar especies arbóreas como arce japonés (Acer palmatum) y plátano (Musa).


Tejo (Taxus Baccata) y cica (Cycas revoluta).


Hasta el año pasado había un libocedro de California variegado (Calocedrus decurrens variegata) que parece que han talado...


Araucaria (Araucaria araucana).


Y otros más, como tilos y magnolios. 

Los alegres y coloridos parterres de flores están formados por diversas plantas, rudbeckias, cosmos, begonias, primaveras, salvias,  geranios, agapantos, etc. 




Durante todo el año se realizan diversos acontecimientos en la plaza, las ferias del libro, atracciones infantiles , el Belén en Navidad, ...

La verdad es que es un jardín que me encanta y visito siempre que tengo ocasión, me gusta muchísimo el templete meteorológico y lo bonitos y bien cuidados que están siempre los parterres, cada año con algunos cambios e incorporaciones, y además ¿a quién no le gusta dar de comer a los patos?.

Fuentes: 


lunes, 7 de septiembre de 2015

DIBUJANDO EN EL REAL JARDÍN BOTÁNICO DE MADRID

"El dibujo es una herramienta fundamental para el estudio de las plantas. Con el dibujo podemos realizar una representación de la planta con todas sus estructuras tan detalladas como se desee."


El pasado mes de mayo asistí al curso de Dibujo Botánico que se organiza todos los años en el Jardín Botánico de Madrid y que imparte Marta Chirino.  

Marta es artista botánica, miembro de "The Society of Botanical Artists" (UK). Ha recibido la Medalla de Oro de  "The Royal Horticultural Society" (UK), el "Margaret Stevens Award" y el "SBA, Certificate of Botanical Merit".
Trabaja como ilustradora científica en proyectos de investigación dirigidos a la divulgación para el Real Jardín Botánico CSIC de Madrid y otros organismos oficiales. Es coordinadora de imagen, diseño y producción de distintos proyectos y diseñadora de la imagen y líneas de producto "Original by", de la empresa By Botany, S.L.
Asimismo imparte Talleres de Dibujo Botánico en el Real Jardín Botánico CSIC de Madrid, el Jardín Botánico Atlántico de Gijón, en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y otros particulares. Y desde 2001 expone su obra artística de forma individual y colectiva.

Durante el curso vimos diversos aspectos del dibujo botánico, el material que se emplea, bibliografía variada de la que hablaré más adelante, distintas técnicas y, por supuesto, los diferentes elementos de las plantas, hojas, frutos, corteza, etc. cuyas características hay que representar claramente para que se pueda identificar la especie ilustrada. 


Dibujando varios frutos (una bellota, una avellana, una sámara de arce y una legumbre de árbol del amor) aprendimos a definir los volúmenes, primero con lápiz F sobre papel y luego pasándolo a tinta con rotulador negro 0.05 en papel poliester. 


Empleando líneas y puntos se pueden representar diversas texturas, relieves, vellosidades, nerviaciones,... 



Las hojas, con sus diferentes márgenes, ápices, bases y nerviaciones también ofrecen mucho juego. Como el Prunus cerasifera cuyo margen es simplemente aserrado en la mitad inferior de la hoja y doblemente aserrado en la mitad superior, o cuya nerviación forma un patrón, ya que los nervios se unen entre si y llegan hasta el margen. 


El contorno del Quercus pyrenaica, por ejemplo, es bastante sencillo de dibujar, a pesar de ser lobulado. Donde luego tiene más trabajo es en el limbo, el interior de la hoja, ya que este no es plano, tiene una serie de ondulaciones, por no hablar de la vellosidad, que hay que plasmar a base de puntos. Los matices se consiguen haciendo los puntos más o menos grandes y dibujándolos juntos o separados entre si.  


También vimos, con ayuda de una hoja de hiedra, como, estableciendo unos ejes y referenciando sus puntos significativos, en este caso la puntas de la hoja, el peciolo... se puede llevar este dibujo a diferentes escalas, a láminas de papel mayores o menores sin que nos sobre o nos falte papel. 

Y con una hoja de Ginkgo biloba establecimos un foco de luz y dibujamos las sombras correspondientes, así como un sombreado más tenue por detrás que destaca el relieve. 


Aquí se puede ver otra vez la sombra en una nuez, que es muy interesante de estudiar por las estrías y surcos de su cáscara. 


Uno de los ejercicios que más me gustó fue tomar una hoja de plátano muy retorcida y estudiar las direcciones de los nervios y las torsiones, cuidando siempre de conectar bien todas las líneas. Después de esto hicimos las sombras de la hoja para darle relieve. 


También dibujamos una ramita con varias hojas, esta vez pasándola a tinta y haciendo el sombreado y relieve con puntos. 


Por último, con ayuda de lápices blandos (3B y 6B) y barra de grafito bosquejamos con lápiz tumbado una rama nudosa con una corteza de diversas tonalidades y texturas, y un pimiento, con su forma sinuosa y brillos. 
  

A lo largo de los días que duró el curso Marta trajo unos cuantos libros para que les echáramos un vistazo, eran sobretodo libros de dibujo botánico, pero también trajo un par de libros técnicos donde se podían ver láminas de las especies que se trataban en ellos. 

Aquí está la relación de nombres y autores de los libros, enlazados a algunos de los sitios donde se pueden encontrar:






La verdad es que disfruté un montón del curso, siempre me ha gustado dibujar, pero no tengo nada de técnica, ya que he ido aprendiendo por libre. Al principio me preocupó un poco, porque el dibujo botánico no tiene nada que ver con el artístico, tiene que ser preciso y mostrar las especies botánicas tal como son, hasta la más mínima característica es importante, porque puede suponer la diferencia entre una especie y otra. 
Pero Marta es super tranquila, explica genial y tiene muchísima paciencia, y como la clase es de  quince personas máximo, se va moviendo de uno a otro resolviendo dudas y prestando atención a todos por igual.  

Por supuesto, en cuatro días no te conviertes en Miguel Ángel, pero aprendes lo suficiente como para poder ir practicando y te entra el gusanillo de seguir dibujando y aprendiendo. 



El curso suele impartirse en primavera, y en la página del Jardín Botánico lo anuncian con la suficiente antelación como para poder conseguir plaza, pero hay que darse prisa, porque no hay muchas.

Días: de lunes a jueves
Horario: 17:00 a 20:00
Punto de encuentro: Puerta de Claudio Moyano 1
Precio del curso: 30 € (es lo que ha costado este año)