martes, 6 de octubre de 2015

EL OTOÑO EN JAIZKIBEL

El pasado 4 de octubre fue la festividad de San Francisco de Asís, una fecha señalada para mi puesto que es el Santo patrón de los ingenieros de montes, como yo, y de los veterinarios, como mi amiga Beti, entre otros. 

No se como lo celebrarán los demás, pero los ingenieros de montes tenemos varias actividades organizadas por el Colegio y la Escuela de Madrid; graduaciones, entregas de premios, nombramientos de ingenieros de montes de honor, misa en la Basílica de San Francisco el Grande, plantación de árboles, etc. Vamos, que se celebra por todo lo alto.

Yo este año lo he pasado en el mejor sitio del mundo, en el monte. 


El monte Jaikibel está en la costa de Guipúzcoa, al oeste de la desembocadura del río Bidasoa. 
En él se pueden encontrar una gran variedad de comunidades vegetales, desde el bosque atlántico, con robles, arces, castaños, avellanos, etc. pasando por repoblaciones de pino de Monterrey, prados formados por diversas herbáceas y grandes extensiones pobladas por helechos y tojos. 



En su vertiente norte, compuesta básicamente por acantilados que caen hacia el mar Cantábrico, se encuentran diversas vaguadas donde permanecen a salvo de los múltiples incendios que ha sufrido el monte varios helechos extremadamente raros propios de climas más cálidos y otras especies características de lugares turbosos como musgos del género Sphagnum, plantas carnívoras como Drosera intermedia, Drosera rotundifolia y Pinguicula lusitanica u orquídeas como Spiranthes aestivalis.



Además, muchas aves migratorias lo utilizan, junto con el estuario del Bidasoa, como lugar de paso o de refugio invernal, como la espátula, el colimbo ártico , el colimbo chico y el colimbo grande
También es el lugar donde viven y se reproducen otras aves marinas, como el cormorán grande o la gaviota patiamarilla.


Para mi, siempre ha sido un lugar mágico y lleno de belleza, que redescubrí el año que estudié botánica y zoología y pude poner nombre a todo lo que me rodeaba. De hecho casi la mitad de mi herbario salió de aquí, ejem. 


Y cada vez que voy es conocido y desconocido a la vez, porque me siento como si volviera a casa y aguarda lleno sorpresas que me maravillan. 



Así que voy a aprovechar el Cántico de las Criaturas, escrito por San Francisco de Asis en 1225, para enseñaros algunas de las fotos que hice, porque yo no podría expresarme mejor de lo que él lo hizo para decir cómo me hace sentir este lugar. 

Altísimo y omnipotente buen Señor,
tuyas son las alabanzas,
la gloria y el honor y toda bendición.
A ti solo, Altísimo, te convienen
y ningún hombre es digno de nombrarte.


Alabado seas, mi Señor,
en todas tus criaturas,
especialmente en el Señor hermano sol,
por quien nos das el día y nos iluminas.
Y es bello y radiante con gran esplendor,
de ti, Altísimo, lleva significación.


Alabado seas, mi Señor,
por la hermana luna y las estrellas,
en el cielo las formaste claras y preciosas y bellas.


Alabado seas, mi Señor, por el hermano viento
y por el aire y la nube y el cielo sereno y todo tiempo,
por todos ellos a tus criaturas das sustento.


Alabado seas, mi Señor, por el hermano fuego,
por el cual iluminas la noche,
y es bello y alegre y vigoroso y fuerte.


Alabado seas, mi Señor,
por la hermana nuestra madre tierra,
la cual nos sostiene y gobierna
y produce diversos frutos con coloridas flores y hierbas.


Alabado seas, mi Señor,
por aquellos que perdonan por tu amor,
y sufren enfermedad y tribulación;
bienaventurados los que las sufran en paz,
porque de ti, Altísimo, coronados serán.


Alabado seas, mi Señor,
por nuestra hermana muerte corporal,
de la cual ningún hombre viviente puede escapar.
Ay de aquellos que mueran
en pecado mortal.


Bienaventurados a los que encontrará
en tu santísima voluntad
porque la muerte segunda no les hará mal.
Alaben y bendigan a mi Señor
y denle gracias y sírvanle con gran humildad.