jueves, 28 de enero de 2016

EL ÁRBOL DE NAVIDAD DE NUEVA ZELANDA

Hola a todos :)

El otro día leí un artículo sobre un árbol que me llamó la atención y despertó mi curiosidad, el árbol de hierro o Pohutukawa.  


Foto de: www.northlandpix.co.nz

El Pohutukawa (Metrosideros excelsa) es un árbol procedente de las zonas de Poverty Bay y Taranaki, de la Isla Norte de Nueva Zelanda, aunque ahora está extendido por todo el país, y es una de las doce especies de Metrosideros endémicas del mismo.  

Es conocido como el árbol de Navidad de Nueva Zelanda, ya que es en esta época del año cuando el árbol se cubre de brillantes flores rojas, que se usan para decorar las casas, protagonizan numerosas tarjetas de felicitación, poemas y canciones, y además, junto con algunos de sus primos, ocupa un lugar destacado en la tradición maorí. 


Una leyenda cuenta que sus rojas flores representan la sangre de Tawhaki, un guerrero maorí que, al intentar llegar al cielo para pedir ayuda en su venganza por la muerte de su padre, cayó a la tierra. 

Un pequeño y retorcido Pohutukawa que vive en lo alto de los acantilados de Cape Reinga, el extremo Norte de Nueva Zelanda, es conocido como "el lugar del salto", los espíritus de los muertos bajan por las raíces del centenario árbol hacia el inframundo en su camino de vuelta a Hawaiki, su isla natal, según la mitología polinesia. 

Foto de: The curious kiwi

El Pohutukawa más grande y antiguo de Nueva Zelanda es el Te Waha O Rerekohu, tiene alrededor de 600 y se encuentra en Te Araroa.
Y resulta que en A Coruña hay uno que se le puede comparar en porte, aunque no se sabe si en edad...

En la comisaría de la policía local, por encima de los muros del jardín, sobresale la copa de un enorme y centenario metrosidero que, desde hace años, tiene locos a los historiadores con la posibilidad de que fueran los españoles los primeros que llegaron a Nueva Zelanda. 


Foto de: comunidad.laopinioncoruna.es

Por un lado, se dice que el árbol tuvo que ser plantado hacia finales del siglo XVIII, ya que fue durante el viaje de James Cook a Nueva Zelanda en 1768, cuando los botánicos Banks y Solander recolectaron los primeros ejemplares y los trajeron a Europa. 

Sin embargo, muchos vecinos aseguran que el Pohutukawa cuenta con una edad de 400-500 años, lo que supondría que ya estaba ahí cuando Abel Tasman y James Cook llegaron a Nueva Zelanda, el primero en 1642 y en 1769 el segundo, esto, entre otras cosas, se está teniendo en cuenta en la construcción de una teoría que afirma que fueron marinos españoles, y no Tasman, quienes descubrieron aquella. 


Foto de: davidwallphoto.com

Por ahora no va a ser posible saber con certeza si el Pohutukawa de A Coruña tiene 200 o 400 años, ya que, al estar incluido en el Catálogo de Árboles Singulares de la Xunta de Galicia es imposible hacerle una dendrocronología (donde se practicarían perforaciones en el tronco para obtener barrenas de los anillos). 

Así que nos vamos a quedar con la incógnita ¿fueron los españoles los que descubrieron Nueva Zelanda?¿se demostrará gracias al Pohutukawa de A Coruña?

Quien sabe...

Fuentes: Pohutukawa trees, Los árboles invisibles, El País.  

jueves, 21 de enero de 2016

LAS POZAS. EL LOCO JARDÍN DE EDWARD JAMES

Hola a todos :)

Hoy, como habréis visto en el título, os voy a hablar sobre un jardín muy loco y curioso que construyó un excéntrico inglés en medio de la selva en México. 


Desde ya os advierto que este sitio genera dos reacciones extremas, o gusta mucho, porque "es algo super raro y estrambótico en medio de un escenario misterioso y extraño", o se odia totalmente, porque "es un espantojo horrible y grotesco". Sip, nunca he visto un término medio...


Edward James era un poeta inglés, muy relacionado con el movimiento Surrealista, amigo de Salvador Dalí, Rene Magritte y Leonora Carrington y heredero de una gran fortuna, que empleaba en publicar poesía, comprar arte y jardinear.


Llegó a México durante la década de 1940, y trabó amistad con Plutarco Gastelum, un jefe de correos mexicano al que convenció de ir como guía para él en un viaje a través del país en busca de orquídeas salvajes y un emplazamiento donde crear un fantástico Jardín del Edén.


Este lugar resultó ser Xilitla (San Luis Potosi), una ciudad de montaña rodeada de selva. Durante una excursión por los alrededores para ver orquídeas en flor, encontraron una serie de piscinas naturales, donde Plutarco decidió bañarse; cuando salió del agua y se tumbó al sol apareció una nube de mariposas azules que se posó sobre él, cubriéndolo completamente.
Fue algo tan surrealista que Edward James lo consideró una señal de que debía crear allí su jardín. 


El plan inicial era crear un refugio para él y una colección de animales que había llevado consigo, pero con el tiempo empezó a hablar de crear diversas construcciones irreales, primero algunas dispersas, colocadas aquí y allá, y más adelante evolucionó hasta convertirse en un entramado de edificios, estatuas, figuras y vida salvaje que llegó a ser su obsesión. 


Así, desde la década de 1960 hasta la de 1980, él y Plutarco trabajaron con un grupo de constructores y artesanos locales en la creación de un gran  y surrealista parque de juegos de imponentes esculturas, emulando unas ruinas de una cultura que nunca existió. 



Como resultado, un lugar donde esqueléticos palacios de concreto se balancean a la sombra de los bambús vecinos, donde escaleras de castillos de tres plantas sin paredes conducen por encima de la cubierta vegetal, proporcionando unas increíbles vistas de este extraño mundo.




Con el paso del tiempo, los líquenes y musgos han ido cubriendo las esculturas y edificios, la selva se ha ido adentrando en el jardín, reclamando su dominio. ¿Quién sabe cuánto queda para que los árboles y lianas lo cubran todo y el Edén de Edward James vuelva a ser lo que era? 


La verdad es que la creación de Las Pozas es un evento totalmente circunstancial que fue posible gracias a la confluencia de varios hechos. La personalidad de Edward James; su enorme, enorme fortuna; su estrecha relación con el movimiento surrealista y varios de sus artistas; la libertad que ofrecía México en ese momento, por la ausencia de un reglamento de construcción; lo remoto y salvaje de la jungla; y los encuentros casuales con personas que le ayudaron en su creación, como Plutarco.



Reconozco que este lugar me ha fascinado desde que descubrí su existencia y, por supuesto, cuando tenga la oportunidad, no dudaré en ir a verlo. 
¿Y a vosotros? ¿os gusta u os horroriza?




martes, 12 de enero de 2016

KOKEDAMAS Y STRING GARDENS


Hola a todos, después de varias semanas un poco locas y hasta arriba de cosas, vuelvo para hablaros de algo que de un tiempo a esta parte se ha vuelto tendencia, y que me encanta, las kokedamas. 


String gardens

El nombre de kokedama significa "bola de musgo" y es una técnica de cultivo de plantas sin maceta que se originó en Japón a partir del arte del bonsai.



Las raíces de las plantas se introducen en una esfera de sustrato que se envuelve en musgo, así, el conjunto hace las funciones de maceta, proporcionando soporte estructural a la planta, además de agua y nutrientes. 


String gardens
A diferencia de otras técnicas, el origen de la kokedama es bastante reciente, de hace alrededor de 500 años. Se conjetura que la idea se originó del Nearai, un estilo de bonsai muy popular durante el periodo Edo, en el que el bonsai se cultiva en un recipiente y luego se saca y se coloca sobre una superficie para disfrutar de su belleza sin la maceta.



Desde hace unos años se han hecho muy famosas, se ven con frecuencia en casas particulares, tiendas, ferias, eventos... 
Creo que su éxito radica, a parte de la novedad, claro, en que están llenas de encanto, son orgánicas, fabricadas con materiales naturales y biodegradables, artesanas y desprenden ese aire minimalista y zen que podemos ver en (casi)todo lo que llega de Japón. 


String gardens
La forma más común de tenerlas en casa es sobre una superficie, en un plato de pizarra, una laja de madera, una roca... No obstante, como más me gusta a mi tenerlas es colgadas, con una cuerda de cáñamo o algodón alrededor de la bola y colgada de alguna estantería, pared, o mejor, del techo, crea un efecto precioso, sobretodo si se cuelgan varias formando un string garden, o jardín de cuerdas.


Y vosotros ¿ya conocíais las kokedamas? ¿Qué os parecen?